Provisión Inesperada

Hechos 20:2-12

Rev. Chrístopher Harbin, Primera Iglesia Bautista de Huntersville, NC

25 de abril de 2010

Los creyentes estaban reunidos el domingo después de la pascua judía para celebrar la Cena del Señor. Es posible que la celebraran al estilo de la cena pascual judía, pero esta vez, recordaban la historia de la salvación que Dios había provisto por medio de Jesús. Estaban en una sala del piso superior de una casa, igual a la noche en que Jesús había celebrado la pascua con sus discípulos. Pablo les recordaba lo que Dios había hecho por medio de Jesús, ofreciendo la salvación a todos los que aceptaban a Jesús como Señor y Salvador.

Hasta allí, pasaba lo que se esperaba. Pablo había aprovechado el tiempo con los hermanos, enseñándoles referente a las buenas nuevas en Jesús e incentivando la dedicación de los creyentes al mismo. El tiempo transcurría mientras Pablo hablaba, acercándose la medianoche.

Quizás Pablo predicaba en forma aburrida, o quizás era simplemente por la hora y el cansancio físico. Como sea, uno de los jóvenes que estaba sentado en una ventana se durmió y cayó desde el tercer piso hacia el suelo. El choque fue tan fuerte que el joven falleció.

No era así como se esperaba terminar la noche. Fue un choque para todos los que allí estaban. Celebraban la provisión de Dios por medio de Jesucristo; no esperaban presenciar la muerte de uno de los suyos. Habían estado ocupados reflexionando en lo que Dios había hecho por medio de Cristo, ofreciendo gracia, misericordia y un acercamiento a la presencia divina. Sin embargo, la celebración tomó otro rumbo. Entonces Pablo se le acercó al joven y Dios le volvió la vida.

No se habían reunido para celebrar esa provisión. No habían tenido tiempo para cuestionar la ocurrencia de la muerte del joven en la reunión donde celebraban la provisión y salvación de Dios. El joven murió inesperadamente. Aún más inesperadamente, Dios le concedió una extensión de su vida. La intervención inesperada les animó a reconocer que la salvación que celebraban no se limitaba a preocupaciones eternas, sino que servía para sus necesidades terrenales inmediatas también. ¿Esperamos depender de la provisión divina ante toda necesidad?

—©2010 Chrístopher B. Harbin

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