Definiendo Aceptabilidad

Mateo 15:15-28

Rev. Chrístopher Harbin, Primera Iglesia Bautista de Huntersville, NC

18 de abril de 2010

Los judíos estaban muy preocupados en puridad ritualista, en genealogía y en cuestiones de pertenecer por medio de participar en las tradiciones asociadas con la Ley. La mayoría de las preocupaciones sobre la pureza ritual se centraban en que fueran aceptables a Dios y no ofender su santidad.

Había leyes referentes a lo que descartaríamos simplemente como costumbres, pero que servían para distanciar a la gente de pecar y de desobedecer por error a las instrucciones de Dios para el pueblo elegido. No había nada de malo con la mayor parte, pero muchas veces hubo abuso cuando ley, procedimiento y práctica tomaban precedencia sobre dar valor a las prioridades divinas de justicia, misericordia, amor y cuidado por aquellos sin poder y privilegio.

A veces parecía a los discípulos que Jesús “tiraba el bebé con el agua del baño,” entonces lo desafiaron y él también los desafió a revisar sus prioridades. Les recordó que Dios no se interesaba en los aspectos externos de la ley, sino en la motivación del corazón.

Luego tomó otro paso adelante. Los llevó fuera de la seguridad de Israel, hacia territorio ajeno. Allí se encontraron con una mujer ritualmente impura. Desde las perspectivas tradicionales de los judíos, ella no tenía valor. Jesús le contestó sus peticiones desde la perspectiva judía tradicional, pero entonces ignoró la tradición para tratarla a ella en gracia. Fue una oportunidad para que los discípulos hicieran un nuevo juicio basado en gracia, no en tradición.

Ella ya era aceptable a Dios por cuestión de su fe y por la voluntad divina de ofrecer gracia. No era ni la ley, ni la tradición lo que la hacía aceptable. Era el amor de Dios. No importaba que la tradición religiosa la echara como propiedad sin valor. Las reglas referentes a vigilar la pureza interna repentinamente cayeron frente a la gracia. ¿Estamos listos para dejar que esos nuevos paradigmas determinen la aceptabilidad? Puede ser que lo que realmente no tiene valor son muchas de nuestras definiciones.

—©2010 Chrístopher B. Harbin

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