Entrando a la Familia

Mateo 12:43-50

Rev. Chrístopher Harbin, Primera Iglesia Bautista de Huntersville, NC

28 de febrero de 2010

Todos necesitamos conexiones, amistades y un espacio donde nos sentimos a gusto y seguros. Aún muchos viviendo en la calle tienen sus espacios propios que denominan suyos. Sin tener conexiones o buena relación personal con otros, pasamos enormes dificultades en la vida. Necesitamos pertenecer a alguien, a un sitio, a un grupo. Aislados, se nos hace muy difícil estar a gusto con la vida y disfrutar de las bendiciones que Dios nos proporciona.

Jesús hablaba de malos espíritus. Decía que había un problema en ahuyentar a un espíritu maligno sin llenar una vida vacía con la presencia de Dios. Así como nosotros carecemos de un espacio para vivir y desarrollarnos, también los espíritus lo necesitan. No podemos vivir en aislamiento, como tampoco podemos vivir sin algún tipo de influencia espiritual. A la vez, Dios nos da la libertad de elegir el tipo de influencia espiritual que impregnará nuestras vidas.

Jesús hablaba de espíritus malos, pero también hablaba de la influencia de Dios en nuestras vidas. Cuando llegaron sus familiares, Jesús hablaba de otra forma de conexión, participación y pertenencia en la vida. Generalmente pensamos en nuestras familias como el espacio y la interrelación que nos sitúan y nos dan una entrada de participación y seguridad en la vida. Jesús, entretanto, creó otra definición de participación y conexión. Él definió que es la relación con Dios lo que realmente nos debe importar.

Como en la cuestión de espíritus malos, tenemos la opción por escoger una conexión que influirá nuestro vivir. Cuando Dios reside en nosotros, nos proporciona una base de seguridad y pertenencia en este mundo de relaciones. Es cuando Dios radica en nuestras vidas que encontramos la mejor protección de influencias maléficas.

No solo basta pertenecer a una familia. Debemos aceptar una nueva participación en la familia de Dios. Ese es el lazo familiar que realmente debe importar. ¿Hacemos parte de esa, la familia de Jesús?

—©2010 Chrístopher B. Harbin

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