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Cambio en Medida
Rev. Chrístopher Harbin, Primera Iglesia Bautista de Huntersville, NC 21 de febrero de 2010 Le fe tiene un propósito. Hay una razón para su existencia y el llamado a aceptar una vida que proviene de la fe. No tiene ella una dirección estática. No tiene por objetivo un paradero para la vida, una mansión celestial, o un estado de bendición delante de Dios. Más bien tiene por objetivo un cambio para la vida. Jesús hablaba de frutos. En un contexto de trabajadores y encajamiento agrícola, era un ejemplo lógico para aprovechar en su enseñanza teológica y doctrinaria. Hablaba del hecho que Dios había destinado que las plantas produjeran frutos. Eso era ya el designio de Dios desde la creación. La vida tendría un propósito en multiplicación y ofertar algo para lo demás de la creación. El propósito general de la vida y la labor creativo de Dios era en sustentar y apoyar a la vida. Tal propósito se extiende también a nuestras vidas. Somos llamados a ser agentes de cambio, agentes de transformación y productividad. La cuestión es, ¿que tipo de producción se ve en nuestras vidas? Los religiosos frente a Jesús lo criticaban por no seguir la vida según sus fórmulas, reglas y patrones. Él decía que había una regla más importante que ponías sus definiciones de actuación bajo juicio. Dejaban que su forma de vivir cultivara muerte y daño donde debería producir vida, auxilio y bendición. Confiaban demasiado en su cultura, herencia y tradición, sin darse el tiempo y esfuerzo para criticar adonde era benéfico y donde maléfico. Se les faltaba un cambio a la medida de la vida. Les faltaba un cambio que mediera los valores mayores de la vida. Les faltaba averiguar como ignoraba los valores de Dios al seguir sus rutinas de supuesta fe. Les faltaba medir los resultados de su manera de vivir y cambiarse de acuerdo con su juicio. ¿Hemos hecho cambios adecuados en nuestro vivir a la medida del juicio de Dios? Es tiempo de vivir con una mira hacia los frutos de nuestra producción. —©2010 Chrístopher B. Harbin | |
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