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Regocijo desde una Inversión Isaías 29:15-24 Rev. Chrístopher Harbin, Primera Iglesia Bautista de Huntersville, NC 20 de diciembre de 2009 ¿Quién quiere un cambio? ¿A quién le parece que hay necesidad de un nuevo arreglo en el mundo de hoy? Muchos hablan de modificar algún aspecto de la vida, del gobierno, de las formas que se han adoptado para regir nuestra sociedad. Pensamos que con los arreglos correctos podríamos vivir con el gozo que anhelamos y que anticipamos, si es que tenemos tal anticipación. Muchos viven sin las expectaciones que pueden mejorar la vida. Solo piensan en las minucias que se pueden cambiar o controlar, aceptando tales modificaciones como todo lo que se puede esperar. No existe una esperanza real, pues no comprendemos que podemos vivir conforme a una alegría real, un gozo que dure y nos sostenga en medio de los problemas y las dificultades de la vida. Pensamos que hay necesidad de un cambio afuera, en la sociedad, en los arreglos políticos, en el mundo que está fuera de nuestro control. La inversión de lo cual habla Isaías, es un poco diferente. Sí, el habla de cambios a nivel social. Dice que aquellos que quieren vivir sin Dios deberán reconocer que no es posible vivir fuera de su mira. El cambio mayor del que habla, no es el de la sociedad y del día que rindamos cuentas a Dios. Se refiere al cambio de aquellos que empiecen a reconocer y respetar a Dios de forma digna. Esta inversión es la que debemos esperar realmente. Es el mensaje que nos llega en Belén. Dios llegó a nuestro encuentro para que entendiéramos que podemos confiar y depender plenamente en el amor, la gracia, y la provisión de Dios. Cuando llegamos a confiar en que Dios es realmente suficiente para cuidar de nosotros, el regocijo no necesita de otra inversión o cambio. Lo que pasa a nuestro rededor ya no importa tanto. La inversión que tanto necesitamos ya ha pasado. Simplemente falta que nos alegremos en la suficiencia de Dios, nacido para nuestro bien. —©2009 Chrístopher B. Harbin | |
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