Paz al Final

Isaías 24:21-25:9

Rev. Chrístopher Harbin, Primera Iglesia Bautista de Huntersville, NC

06 de diciembre de 2009

Muchos buscamos a la paz. Montamos estrategias, peleas, luchas, elecciones, demostraciones y hasta guerras a su procura. Utilizamos políticas que nuestra astucia nos dice traerán paz en su desarrollo. Muchas veces nos quedamos decepcionados. La paz sigue a un metro de distancia, pero nos parece siempre un espejismo—una figura fantasmal de agua en pleno desierto seco. Se ve siempre a por lo menos un paso de distancia.

Olvidamos o ignoramos que Jesús advirtió que aquellos que viven por la espada mueren por la misma. Lo más que la buscamos, especialmente por fuerza, parece más difícil de se la hallar.

Con el pueblo del día de Isaías no era diferente. Buscaban de toda estrategia conquistar a la paz, pero habría de llegar no por sus hechos y esfuerzos. Vendría al final de sus tentativas. La paz llegaría no por sus esfuerzos y estrategias. Vendría por acción de Dios no más cuando se cansaren de buscarla y dejar-se descansar en los planes de Dios.

Cuando las palabras de Isaías finalmente se refieren a la paz de Yahvé, no es en consecuencia de estrategias de guerra y violencia. Su paz viene en un banquete que incluye a todos los pueblos. Su paz viene no por ninguna acción humana, pero por su propia acción e iniciativa. Como tiene una calidad completamente otra en contraste a nuestras acciones, también nos llega por otros medios.

La paz de Dios que tanto anhelamos viene al final de todas nuestras tentativas de alcanzarla. Viene cuando descansamos de nuestro pleitear a buscar no más que la solución divina. Como en Cristo Jesús, miramos la llegada de la paz divina en momento inesperado, de forma inesperada y sin la intervención humana. ¿Estamos listos para finalmente dejar nuestras estrategias de lado para que su paz nos inunde al final de nuestras luchas?

—©2009 Chrístopher B. Harbin

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