Preparando a Vivir

Josué 24:1-3a, 14-25; Amós 5:18-24; Matéo 25:1-13; 1 Tesalonicenses 4:13-18

Rev. Chris Harbin, Central Baptist Church—Lowesville, VA

09 de Noviembre de 2008

¿Para qué vivimos? Un artigo reciente dijo que los Americanos gastamos más en la nueva versión de Grand Theft Auto que los Bautistas del Sur en misiones mundiales—esto en medio de una economía decaída. Contribuimos menos por persona a misiones que en la Gran Depresión. Esto nos dice algo de nuestras prioridades. Al final del todo, la gran comisión de Jesús no significa mucho para nosotros. Los propósitos de Dios no suenen muy importantes a nosotros. Preferimos vivir por entretenimiento y placer que vivir por la eternidad con Dios. Necesitamos prepararnos a vivir por la eternidad, no el momento.

Nuestro festival de ayer fue un suceso. Lo digo por el contacto de ayer con familias de la comunidad. Hablé con 3 familias que dijeron tener interés en participar de nuestro culto. El evento abrió puertas para la iglesia. Fue mucho trabajo. Alguien mencionó que sería más sencillo que todos contribuyesen $70 y ya. Sería más sencillo y mucho menos trabajo se todos nos comprometiésemos a ser económicamente responsables como iglesia. Demasiados no contribuyen su parte, forzando otros a hacer lo que no es su parte. Pero eso es asunto apenas superficial. El asunto real es como invertimos nuestro tiempo, energía y recursos para la eternidad. ¿Cuál es la mira para la cual nos preparamos a vivir?

Algunos viven como se la vida en la tierra fuera todo. Se dicen ser creyentes. Se dicen ser miembros de iglesias. Hasta pueden tener cargos en sus iglesias. Sus vidas, en lo en tanto, revelan que están viviendo por el aquí y ahora o quizás unos años en el futuro. Ellos se recusan a invertir sus vidas en preparo para vivir en la eternidad con Dios.

Josué lideró el pueblo fuera del desierto después de la muerte de Moisés. Parecían estar listos a empezar sirviendo a Iavé mientras se asentaban el la tierra que Dios había prometido a Abran. El adiós de Josué, es inesperadamente sobrio. El los llamó a desecharse sus ídolos. Ellos necesitaban adorar y servir a Iavé y solamente a Iavé. Estas palabras no se situaban antes de la batalla de Jericó. No vino antes de las victorias sobre las demás ciudades de Canaán. Ellos ya habían renovado el pacto con Dios después de la batalla contra Ai. Al final de la vida de Josué, el pueblo aún servía a los ídolos y prestaba no más servicio de labios a Iavé.

Realmente no querían vivir por Iavé. No más querían que Iavé los protegiera y sirviera sus deseos y necesidades. Estaban mucho más cómodos con los diositos de sus ídolos que con vivir bajo la voluntad de Iavé, quien estaba fuera de su control. Adoración para ellos significaba procurar una forma de aprovecharse de Dios para sus propios medios, no aprender a vivir por conforme la voluntad de Dios.

De veras, no quieren la voluntad de Dios. Eso era la palabra de Josué al pueblo. Era también la perspectiva de Amós. Amós alertó a la nación siglos después que mientras cumplían con ritos y rituales estaban manteniendo la justicia de Dios a distancia. Realmente no querían vivir conforme la rectitud de Dios con y sus demandas. Proclamaban excitación sobre la idea del Día del Señor, pero no vivían de forma adecuada a dar la bienvenida a Dios en su medio. Adorar a Dios en verdad causaría muchos cambios en sus rutinas. Sería una interferencia en sus vidas y sus planes.

El pueblo en el día de Amós estaba actuando mucho como las vírgenes de la parábola de Jesús. El día de Amós era mucho después de los reinados de David y Salomón. El templo de Salomón aún quedaba de pie en Jerusalén, pero el pueblo hacía poco más que prestar servicio de labios a Iavé. Buscaban las bendiciones de ser pueblo de Dios, pero no actuaban conforme. La justicia no se encontraba. La rectitud les servía de frente para vidas egocéntricas y el vivir injustamente. Mientras clamaban en esperanza por el Día del Señor, sus vidas faltaban preparo para la visitación de Dios. Servían a Dios en nombre, pero no vivían en preparo para una verdadera adoración en presencia de Dios.

Pablo dirigió un mensaje de conforto referente a la parousia, la venida de Jesucristo en gloria. Su presentación no es lo que necesariamente tenemos en mente. El habla de creyentes surgiendo a encontrar-se con Cristo en las nubes y el aire en la mera presencia eterna de Jesucristo. ¿Es eso lo que queremos? Pablo no habla de local geográfico. El habla de la eternidad como vivir en plena comunión con Jesucristo. Mientras vivimos en preparo para eso, sus palabras de Pablo realmente son buenas nuevas de conforto. Se vivimos en preparo por ideales menores, sin embargo, sus palabras son una crítica cortante como las de Amós.

Esta semana hemos visto concluir una elección histórica. He recordado en el proceso de nuestra historia nacional y como se ha impactado tensiones raciales por la tierra. Hemos visto a unos reaccionar con miedo en lo referente a la nominación y elección de un hombre negro a la presidencia. He leído reportes de ciertos grupos de supremacía blanca atentando asesinar a Barack Obama. Los miedos por detrás de esos ataques racistas nos dice más sobre esos individuos que del objeto de su miedo. Todo apunta al facto de que por generaciones hemos ignorado las demandas de Amós de que dejemos correr la justicia y la rectitud como aguas corriendo sin cesar. Es el temor de que cuando se viran las mesas seremos tratados con las mismas injusticias que hemos dejado continuar por demasiado tiempo. Es el temor de una retribución y venganza.

Martin Luther King Jr. tuvo un sueño. Antes que yo naciera, él anunció aquel sueño de la capital de la nación. Era no más que un sueño. Era la promesa de un nuevo futuro donde igualdad, justicia y rectitud podrían vivir para todos, no solo para los con poder. Por otro lado, era más que un sueño. Era una realidad por el cual King y muchos otros anhelaban. Era un sueño que lanzo acciones de otros por los años desde entonces a trabajar por justicia, igualdad, y rectitud de los cuales King soñó. Los resultados de esta elección extienden un mensaje poderoso a todos que han trabajado por igualdad racial por décadas. No quiere decir que hemos llegado a nuestro destino. Es que el sueño es una posibilidad.

Muchos han trabajado a llegar al punto donde estamos como una nación. La esperanza que esta elección ha concedido a muchos es más allá que mi comprensión. Hemos hecho historia. Hemos dicho que al menos en teoría es posible visualizar igualdad racial. Mismo así, somos llamados a algo mayor. Hemos sido llamados a trabajar no por una elección que puede ser cambiado por cortes u otra elección en algunos pocos años. Hemos sido convocados a trabajar por justicia y rectitud con impactos eternos.

Todos queremos llegar al cielo. Es "la respuesta correcta." De alguna forma, perdemos de vista el cerne de cielo. Es igualdad por delante de Dios. Es vivir por justicia, rectitud, misericordia, y gracia en la mera presencia del Todopoderoso por toda la eternidad. Se así planeamos vivir, es necesario empezar nuestro prepara ahora. Debemos echar afuera todos nuestros ídolos, todo que interfiere en nuestra lealtad a Dios. Presentemos nuestras vidas en servicio a Dios. Como aquellos que se han esforzado para llegar a este punto histórico, nuestras vidas carecen de dedicación en preparo a que nuestro sueño se transforme en realidad. ¿Estamos dispuestos a vivir en preparo por una eternidad con Dios? Cambiaría nuestras vidas de forma drástica.

—©2008 Christopher B. Harbin

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