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TheoTrek — A Journey with God in Discipleship | |
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Lo Principal de la Fe Josué 3:7-17; Salmo 107:1-7, 33-37; Mateo 23:1-12; 1 Thessaloncenses 2:9-13 Rev. Chris Harbin, Central Baptist Church—Lowesville, VA 02 Noviembre 2008 Hemos escuchado definiciones de lo principal. En la política democrática, es el resultado final después del día de elecciones. En el sistema judicial, es el pronunciamiento del juez después de todo proceso de apelo. En los deportes, es el resultado final, o el título de la Copa. Quizás más seguido es una frase financiera del saldo después de todo ingreso, gasto y pierda. Es el producto final, el provecho para el cual uno planea, anhela y trabaja. En la Cristiandad, somos tentados a pensar de lo principal como el destino donde pasaremos la eternidad. Lo principal de la fe ¿no debería ser más que un destino? Estamos enmarados en los pleitos finales de una carera, debate y campaña política. Se nos dejan pensar que el Martes, o Miércoles, o a lo menos hasta el final de la semana todo se terminará. En los recesos de la mente, sabemos de la posibilidad de acciones jurídicas referentes a irregularidades de votación, fraudes, y la amenaza de recontagies de votos. Por lo menos estamos segures de que habrá un nuevo presidente hasta en 20 de enero. Eso es lo principal, ¿no? O ¿puede ser no más el comienzo? Sabemos que las elecciones son más que una lista de personajes tomando cargo político. Tiene a ver con la aplicación y definición de leyes, políticas y administración por el futuro prójimo. Al final del día de elecciones, tendrá apenas empezado. Habrá gabinetes y ministros a indicar, funcionarios a seleccionar, políticas a formular, inspeccionar, implementar, y asuntos a encarar en los días, semanas, y años a frente. Lo principal no será los resultados del día de elecciones. Será el juzgamiento de historiadores a cincuenta años de hoy que determinará el resultado principal de las elecciones del martes. Es sencillo quedarnos enmarados en una campaña electoral. Para muchos, la fe también se queda enmarañada el la lista específica de candidatos que ellos creen haber sido ordenados por Dios. No soy uno a decir que Dios no quiere ser parte del proceso electoral, pero quizás debemos tomar un paso atrás y recordar que los asuntos de Dios raramente son definidos expresamente como dos o tres asuntos de una plataforma política. Además de todo, Jesús no dio crédito a los procesos políticos de su día, rechazando el clamor del pueblo a que tomara poder político para establecer una nueva teocracia en Jerusalén. Pondo a todo eso de lado, Jesús determinó que la fe se resumía en cambiar vidas al nivel individual, no en la escena política. Ordenó que implementásemos el reinar de Dios en nuestras vidas, hasta ignorando las cuestiones y presiones políticas a nuestra vuelta. Lo principal para él era muy distinto al que el pueblo aprovechaba para encapsular a la fe. Mientras debería de informar nuestro a proceso y decisiones políticas, la fe en Jesucristo no fue diseñada para manipular el poder político para avanzar de sus causas. Le fe requiere que las causas de Dios nos dirigen sin ocuparnos con aquellos que aprovecharían el uso de política, fuerza y coerción. No podemos votar la fe a la existencia. No debemos de encapsular a la fe como un asunto electoral. Tampoco debemos relegar la fe a algún nivel espiritual etéreo, divorciada de nuestra existencia y interacción diaria con el mundo. Lo principal de la fe incluye determinaciones que incluyen intervención en nuestros planes económicos, nuestras actividades recreativas, nuestra política, y nuestros sueños por el futuro. Para que la fe sea real, debe de cambiar el mundo por nos haber cambiado a nosotros. ¡Cuántos millones de dólares han sido donados para elegir a uno u otro político a Washington! ¿Nuestro dinero no pudiera ser mejor invertido sirviendo los objetivos, anhelos y metas de Dios por medio de nuestras iglesias, agencias convencionales, y organizaciones misioneras? Tengo la impresión de que la Asociación Bautista General de Virginia hace mucho más en avanzar la causa de Cristo que nuestros procesos políticos. Estamos cortando el presupuesto de la asociación por medio millón de dólares este año, mientras demasiados proporcionan más recursos tras sus políticas que su fe. Cuando Josué vino al río Jordan, no era con el poder y los recursos del cuerpo de ingenieros del ejército. Venía con una simples dependencia en Dios. Mismo que no aparentaba tener los recursos para responder a las cuestiones delante de si, no necesitaba de recursos que podía ver, contar, adicionar y subtraer. Él necesitaba colocar su vida en las manos de Dios Todo Poderoso. Esto es donde la batalla realmente estaba sendo ejecutado dentro de Josué y en los corazones y mentes del pueblo. ¿Colocarían a su confianza en Dios o en una cuestión de menos importancia y más apelo visual? El salmista reconocía a Iavé como siempre fiel en tiempos de angustia. Dios puede y si toma lo que parece inútil y frágil para criar nueva vida para aquellos a quienes Dios ama. No requiere el poder de procesos políticos, pero el esfuerzo interno del respiro de Dios para cambiar nuestras desdel interior. Los poderosos del día de Jesús estaban preocupados con su status, posición y privilegio. Tenían interés en decir a los demás lo que hacer, imponer a las leyes, interpretaciones legales y tradición sobre los hombros de otros. De una posición de privilegio, utilizaban poder para avanzar a sus causas y lo las causas de Dios. Buscaban su avance personal, poder, privilegio y riqueza, mientras ignoraban el tipo de compromiso y sumisión que Dios requiere. Para evitar ese tipo de status egoísta, Pablo ignoraba sus propios derechos para vivir de las ofrendas de aquellos a quienes servía. En parte, estaba huyendo las tradiciones de los cuales había sido parte. Había visto el abuso de derecho y privilegio para avanzar-se a la pierda de otro. Había visto como aquellos en poder y posición lo podían aprovechar-lo y descuidadamente pelear contra la voluntad de y propósito Dios. Había colocado su vida en oposición a ese tipo de poder abusivo con el reconocimiento que el evangelio de fe no se avanza por poder, popularidad y la promesa de recompensa mundana. Él sabía que la fe era cuestión de una vida en busca de tornar-se digno del regalo de gracia divina. Los hermanos fundamentalistas no eran los primeros en considerar poder como forma de avanzar a la causa de Dios. No eran los primeros en abusar poder para metas y ambiciones espirituales. Los bautistas surgieron en medio del abuso de poder. Ante atentados de mezclar religión y coerción, bautistas determinaron que el poder del estado no es el instrumento preferido de Dios. Antes, aquellos que doblan sus vidas ante la voluntad de Dios a ministrar gracia fuera de los pasillos de poder. El evangelio no se queda cómodo en eses pasillos, tanto como el las calles de necesidad. Lo principal de la fe no es ganar elecciones, carreras, títulos, o cuentas bancarias llenas. No es lo que ganamos para nosotros mismos, como lo que contribuimos a las vidas de otros. La fe es casi lo opuesto de la definición económica del principal. No es lo que nos resta después de nuestros ingresos, pierdas y gastos. Es lo que invertimos en la causa de Cristo, no lo que retenemos. Es en nuestro esfuerzo para dar más que Dios, colocando todo nuestro compromiso y dedicación al evangelio que la gracia llega a su esplendor lleno. Es en esta jornada de dar-se que la fe brilla en su expresión llena. Reduciendo la fe a la cuestión de un destino es más simples, pero pierde el blanco. ¿Estamos preparados a vivir con Dios por al eternidad? —©2008 Christopher B. Harbin | |
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